Honduras

Muchas más Bertas se levantarán

La lucha contra los grandes poderes económicos siempre ha sido difícil. Más si cabe cuando los intereses en conflicto son medioambientales y territoriales.
La madrugada del jueves pasado Berta Cáceres, ferviente defensora de los derechos de la comunidad lenca en Honduras, fue asesinada en su propia casa.
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Fundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y ganadora del premio Goldman, considerado como el Nobel verde, Berta luchaba continuamente por encima de numerosas amenazas para que se reconociera el derecho de las comunidades indígenas sobre un territorio que cada vez veían más y más colonizado y sobreexplotado por las grandes empresas multinacionales.
Véase el caso de la empresa constructora china Sinohydro que planeaba construir un gran complejo hidroeléctrico en el río Gualcarque, de gran importancia cultural y vital para la comunidad indígena lenca, y que se consiguió paralizar.
Berta no era la única activista medioambiental que sufría constantes amenazas supuestamente por parte de grandes empresas. Esta es una constante a lo largo de todo el mundo y conocidos son casos donde también se ha llegado hasta este final con los activistas. 116 personas han muerto en 2014 por este motivo según un informe de Global Witness titulado “¿Cuántos más?”. Esto significa que no es un tema baladí y al que urge poner freno.
En definitiva, el asesinato de Berta no puede quedar impune de ningún modo. Su lucha sigue viva y, tomando las palabras de su hermano, “muchas más Bertas se levantarán”.
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